Ir al contenido principal

RELATO: CÓMO PLANCHANDO... UNA SE DESPLANCHA




Estaba planchando (su alma) en concreto la manga derecha blanca tornasolada de una camisa masculina, sola y ensimismada porque, a su marido, se le caía la casa encima los días de obligado descanso. Y de pronto, entró una brisa por la ventana que elevó dicha manga hasta la altura del carmín rojo de sus labios. ¡Qué faena!, y comenzó a frotar para borrarla. Tarea inútil, pues otra ligera brisa entró elevando ahora el calor de la plancha humedeciendo su cara y, no tuvo freno; en un impulso tan humano llenó la camisa de besos rojos y húmedos al ritmo del tarareo de esta canción, como haciéndole el amor a la camisa de su esposo para saciar su hambre de años...


P.D.: "Sencillo, todo es tan sencillo y natural... solo hay que dejarse llevar por la melodía"
MariCari, la Jardinera fiel.
{¡B U E N A_____S U E R T E!}

Comentarios

  1. cuántas bellas metáforas se pueden sacar del proceso de lavar, tender y planchar la ropa...
    besos, mari cari.

    ResponderEliminar
  2. Dejarse llevar por la melodía o por la plancha . Yo muchas veces me inspiro planchando.
    Besos.

    ResponderEliminar
  3. Me ha encantado, jardinera. De lo mejorcito que he leído últimamente en el jardín. Pero no siempre las cosas son tan sencillas como dices. A veces el universo te lo pone complicado.

    Besos

    ResponderEliminar
  4. uy marido mudo, pobrecita por lo menos canta. Un beso y te me cuidas.

    ResponderEliminar
  5. La soledad en compañía es lo peor que puede haber en este mudno. Pero hay tanta gente que vive así a nuestro alrededor... Tantas mujeres que emborronan de carmín las blancas camisas de sus maridos...
    Un slaudo

    ResponderEliminar
  6. La música es la compañía de los solitarios...

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Si no puedes resistirte a dejar tu comentario... ¡Adelante!

Entradas populares de este blog

EL MAL NECESARIO, de Jaime Covarsí

Hay tanta oferta cultural en esta ciudad de Badajoz en los mismos días y a las mismas horas que es normal que las que se refieren a presentaciones de libros (da igual que sean de novela, relato, poesía, etc.) pasen desapercibidas, por varios motivos, pero el más sorprendente es la que utiliza el boca a boca (Facebook) como única campaña de marketing. Otro motivo de por qué pasa desapercibida una presentación de un libro es porque tendemos a realizarla en una librería, que es justo el almacén de libros más desorbitado en proporción a títulos, así, escuchamos el nombre de uno y ya nos parece hasta mediocre, repetitivo y no sirve indicar que la familia lo lleva ya por la segunda o tercera ediciones o que ha aparecido en diversos blogs y hasta en suplementos culturales que favorecen la posibilidad de retención del susodicho título, pongamos por caso que oímos: El mal necesario, de Jaime Covarsí.
El mal necesario sin embargo, no debe perdérselo el buen lector por la fina ironía que vierte …

...A MERCED DE SU VIENTO.

Que duele, que duele dice, el corazón en un desgarro, un mal latido, una obstrucción, la falta de bombeo y muere, recupera su forma, su valor de músculo, la atrofia de la vida y de su amor.
Y se marchó por el camino de baldosas amarillas —ya va para un año—, se llevó toda mi vida, al perrito faldero, al león que siempre temblaba hiciera frío o calor, y al que rodaba continuamente por el suelo como un jaramago por falta de fuerzas, con su vana existencia.
Ella se fue con sus trenzas de niña y me dejó vacío, hueco. Me dediqué a transportar en mi interior, líquidos y algún sólido, de unas granjas a otras, aquí ordeñaba las vacas; allí ayudaba a la granjera con el agua fresca del pozo; más allá había que llevar aceite para los motores o gasóleo para poder poner en funcionamiento a los tractores; abono para que las plantas crecieran fuertes o granos de maíz para las gallinas y sus pollitos.
Conversaba poco con las gentes del lugar, no se puede coger cariño a los desconocidos, ni a mi amiga l…

POESÍA: UNICORNIOS QUE SON CABALLOS

He soñado con equinos blancos galopaban encabritados mordiendo sus espumarajos lanzando coces al aire persiguiendo a hombres de todas las edades, les seguí con la vista frenaron sus cuartos traseros en la orilla del mar, no eran unicornios solo valientes caballos que querían salvar…
¿Qué querrían salvar?
He soñado con caballos tan blancos, que relucían  brincando en las montañas relinchando felices ya, y que no volverán pues herraron a sus cascos lo malo humano y gruñen que lo han enterrado en el mar.
P.D.: "Sería tan fácil cambiar el dicho de: Por un clavo se perdió un reino."
MariCari, la Jardinera fiel.

{¡B U E N A_____S U E R T E!} ♥ ღ ♥