Mi primer asombro artístico, infanta, fue aquella amapola sencilla de campo y cogí del aire asido su tallo de frágil presencia, corona de seda, la quise llevar a mi hermosa madre, me precipité y corrí a su encuentro como perseguida por el mal marchito de haber cometido mi primer pecado y bajo el anhelo de ganarme un beso... Yo corrí alocada, feliz, jadeante, ¡sorprendida!, rara...tosimos lloronas las desbaratadas flores de mi madre. P.D.: " Los pétalos de las amapolas se usan para tratar la tos infantil" MariCari, la Jardinera fiel. {¡B U E N A_____S U E R T E!} ♥ ღ ♥
Un blog sencillo para tomarse la vida con alegría y muchas risas...

Con qué poco se conforma el triste animalito que da su fuerza para que los humanos nos alimentemos. En su esclavitud es agradecido y agacha la cerviz con cariño.
ResponderEliminarBella poesía y nos menos bella foto.
Un beso