Debo seguir enfadada con la vida, este blog nació para librarme de la pena negra y reconozco que no lo he conseguido, tras su abandono, quizá vuelva por estos lares, no prometo nada... ¡Va por ustedes, humanas y amigas! El dolor que no cesa, lo llaman, la dolorosa ausencia, sentimos, y el hueco, cómo rellenarlo al caer su negrura en los días, si al menos la fatigosa tormenta, si al menos el valle de lágrimas, si al menos el imploro de brazos, si al menos el desgarro en la voz, si al menos el peso en el cuerpo. Un trampantojo en la memoria el recuerdo y su medida, imposible alivio de la ausencia. P.D.: " ****** Ahora converso con la IA****** Puedes hacer un análisis poético Copilot Por supuesto. Vamos a desglosar tu poema y analizar sus elementos poéticos: El dolor que no cesa, lo llaman, la dolorosa ausencia, sentimos, y el hueco, cómo rellenarlo al caer su negrura en los días, si al menos la fatigosa tormenta, si al menos el valle de lágrimas, si al menos...
Me gusta, es muy bello!!...Besos
ResponderEliminarQué contradicción más cierta, ¿no, jardinera? Fantástico, como siempre.
ResponderEliminarBesos.
el otoño tiene dos caras, una veraniega y otra invernal. existirá el otoño en estado puro?
ResponderEliminarbesos, mari cari!
Hay madrastras de temporada y las hay de manzana envenenada perenne.
ResponderEliminarHermoso, lamentablemente hay mas madrastras de otoño de las que una quisiera.
ResponderEliminarLindo poema, me gusto la posdata. Un beso y te me cuidas.
ResponderEliminarEl otoño y la primavera son estaciones confundidas, tienen conflicto de personalidad, a veces se confunden y se ponen veraniegos y otras veces invernales. Pero qué sería de la vida sin contradicciones?
ResponderEliminarBesos
Precioso Mari Cari,como siempre no esperaba menos de ti!Un Abrazo.
ResponderEliminar